La Asociación de Empresarios Salmantinos de Automóviles y Talleres (AESAT), integrada en CEOE CEPYME Salamanca, ha concedido este año su Premio AESAT a la Trayectoria a Carmen Pérez Orestes, propietaria de Carrocerías Orestes. La entrega del galardón se celebrará, como ya es tradicional, tras la Asamblea General de la Asociación, que tendrá lugar el próximo 30 de mayo. Este año, además, el acto incluirá una visita al Museo de Historia de la Automoción de Salamanca, actuaciones de magia y música con DJ, así como sorteos de regalos entre los asociados, con la colaboración de las empresas Wurth, Castrol (merchandising) y Urbaser.
La Junta Directiva de AESAT ha querido reconocer en esta edición la extensa trayectoria de Carmen Pérez Orestes, tanto en el ámbito empresarial como en el movimiento asociativo, destacando su compromiso constante con la Asociación desde sus inicios, así como su participación en los órganos de gobierno de CEOE CEPYME Salamanca. AESAT quiere poner en valor no solo su profesionalidad, sino también su papel como referente para futuras generaciones de mujeres empresarias del sector. Su firme compromiso con el asociacionismo, su implicación activa y su capacidad de gestión la han convertido en una persona destacada dentro del sector de la automoción en Salamanca.
Carmen Pérez López (Carrocerías Orestes)
En 1993 se incorporó, bajo la presidencia de Francisco Albarrán, a la Junta Directiva de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Automóviles y Talleres (AESAT), en la que ha permanecido hasta su retirada. En 2002, durante la presidencia de José Luis Martín Aguado, se incorporó al Comité Ejecutivo de CEOE CEPYME Salamanca, del que formó parte hasta 2019, acompañando a distintos presidentes durante ese periodo.
Desde la Asociación se pone en valor, además, su condición de empresaria pionera en un sector tradicionalmente masculinizado, como es el de los talleres de reparación de vehículos. Su historia al frente de Carrocerías Orestes es un ejemplo de esfuerzo y liderazgo.
Carrocerías Orestes había iniciado su actividad como un pequeño negocio de reparación de vehículos y camiones hace más de 70 años en Peñaranda de Bracamonte. Años más tarde, en la década de los 80, su fundador, Orestes Pérez, decidió trasladar el negocio a la capital, más concretamente a la carretera de Fuentesaúco de Villares de la Reina, donde se granjearía un nombre dentro del subsector de la chapa y pintura, especializado en vehículos industriales.
La empresa afrontaba tiempos de cambio con la jubilación de su fundador y, tras la repentina muerte de su hermano, Carmen Pérez asumió toda la responsabilidad del proyecto empresarial en un momento especialmente complejo. Tras unos inicios duros, al ser una de las primeras mujeres dentro del sector de la automoción en Salamanca, fue poco a poco labrándose una carrera profesional, a base de tesón y de duro trabajo, liderando el negocio familiar hasta su consolidación como una referencia en su ámbito.

