Desde 1860, la familia Vasconcellos mantiene viva una de las sagas empresariales más longevas de la provincia, adaptando su oficio a los nuevos tiempos sin renunciar a sus raíces. Un saber hacer que ha sido reconocido con el Premio Trayectoria Empresarial de la Federación de Empresarios y Trabajadores Autónomos de Ciudad Rodrigo (AFECIR), quien celebrará el próximo viernes 21 de noviembre la V Gala “Excelencia Empresarial de la Comarca de Ciudad Rodrigo”.
Más de siglo y medio de historia avalan a la Joyería Vasconcellos, una empresa que ha convertido el arte de la joyería en un legado familiar. Fundada en 1860 por José Vasconcellos Bautista, orfebre de origen portugués que se instaló en Ciudad Rodrigo. La firma mantiene su sede original en la calle San Juan 5, donde continúa el taller en el que se crearon algunos de los diseños más emblemáticos de la filigrana charra.
Aquel primer platero dejó su huella y una herencia que ha permanecido durante cinco generaciones. Su hija, Concepción Vasconcellos, tomó el relevo a principios del siglo XX. Más tarde, Jacinto Sánchez Vasconcellos y Dolores Bravo impulsaron la gran expansión de la empresa, una etapa en la que los diseños de la joyería alcanzaron reconocimiento a nivel nacional.
En los años cuarenta levantaron uno de los edificios emblemáticos de Ciudad Rodrigo, ubicado frente al Parador, en cuyo interior trabajaban más de 130 personas, la mayoría mujeres, dedicadas a la laboriosa y delicada tarea de llenado de la filigrana, en lo que fue uno de los talleres más activos de la provincia. Desde allí salían piezas únicas que se distribuían por toda España y cruzaban el Atlántico para llegar a clientes en Estados Unidos.
A comienzos de los setenta cesó la producción artesanal de filigrana, pero la familia mantuvo vivo el oficio a través de la reparación, la restauración y la comercialización de joyas, fabricadas en oro y plata por artesanos de Salamanca, Extremadura y Portugal.
Hoy, la quinta generación, formada por Arturo, Jacinto, Rocío y Rebeca Sánchez Vasconcellos, continúa al frente de la firma, preservando la tradición familiar. Su trayectoria está marcada por una infancia vinculada al oficio, creciendo entre joyas, lentes y herramientas que formaban parte del día a día del negocio. Ese legado se refleja en su dedicación actual, impulsada por la misma ilusión y el mismo respeto por el trabajo bien hecho
La empresa cuenta en la actualidad con dos joyerías, una en la calle San Juan 5 y otra en la Plaza Mayor 10 de Ciudad Rodrigo, con taller propio y óptica desde 1923, actualmente modernizada con tecnología de última generación. Además de un centro auditivo que presta servicios de audio prótesis desde finales de los años 70 hasta el día de hoy.
Con 165 años de trayectoria, Vasconcellos Joyeros se ha consolidado como un símbolo de continuidad y arraigo local. Su historia es también la de una familia que ha sabido convivir entre generaciones – padres, hermanos y primos-, manteniendo un equilibrio poco común en los negocios familiares. A lo largo del tiempo, la empresa ha evolucionado siguiendo el legado iniciado por el abuelo y fortalecido por sus padres, y la actual generación ha asumido el relevo con el compromiso de mantener vivo un proyecto que nunca han dejado de impulsar.
La quinta generación de los Sánchez Vasconcellos continúa defendiendo el valor de la joyería tradicional y la importancia de preservar un oficio que forma parte del patrimonio cultural salmantino. Porque, como demuestra su historia, hay joyas que no se guardan en un estuche, sino que se heredan, se trabajan y se mantienen brillando generación tras generación.
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