El Centro de Innovación Gastronómica ‘Casa de la Tierra’ y Caracoles Calvo acercan a los salmantinos la cocina de caracoles

Desde la pequeña localidad de Villaseco de los Reyes, próxima a la frontera portuguesa, un emprendedor salmantino quiere introducirse en el mercado de los caracoles en España. Ángel Calvo, propietario de Caracoles Calvo, ha puesto en marcha una empresa de cría y engorde de caracoles en un momento en el que la producción nacional se encuentra en horas bajas. Para potenciar su consumo en Salamanca, Caracoles Calvo dará a conocer este producto culinario al público profesional y general el próximo lunes 15 a partir de las 17:30 horas en el Centro de Innovación Gastronómica ‘Casa de la Tierra’, a través de una presentación-cata y showcooking con el bloguero gastronómico David Monaguillo en el que se cocinarán recetas innovadoras con los caracoles como protagonistas.

Innovación frente a la crisis

Ángel Calvo posa delante del cartel de la Cata

Ángel Calvo, junto al cartel que anuncia la jornada sobre caracoles en el Centro de Innovación Gastronómica (PARA ACCEDER A LA GALERÍA COMPLETA, PULSE AQUÍ).

La crisis del sector donde trabajaba y la fuerte voluntad de continuar su vida cerca de las Arribes del Duero, hicieron que Ángel Calvo decidiese apostar por un negocio innovador como la cría y engorde los caracoles. “Quería encontrar una alternativa para seguir viviendo y trabajando en Villaseco de los Reyes. Yo provenía del sector de la construcción y la situación no era la mejor, por lo que decidí buscar una alternativa. Los caracoles son un producto que tiene demanda, ya que España está importando una gran parte de los caracoles que consume del extranjero. Principalmente de países de África como Marruecos o del este de Europa como Rumanía o Bulgaria”.

A finales de 2013, Calvo decidió construir una granja de caracoles de la variedad “Hélix Aspersa” (también llamados Bover) con 9 parques y una superficie total de más de 3.000 m2. En ella, se han reproducido de manera exacta las condiciones de temperatura, humedad y alimento (por medio de la siembra de trébol y harinas de maíz, trigo o soja) para que los animales alcancen tras su cría la calidad necesaria que busca el consumidor español.

La producción de su granja todavía no ha llegado al 100%, aunque espera llegar a esta cifra a corto plazo. “Nos encontramos al 30% de la producción porque no hemos querido vender el caracol mediano, que es el que se demanda en el centro de España (Madrid) y hemos optado por esperar a que se desarrolle un caracol más grande, más del gusto de la zona del Mediterráneo, Cataluña… En un año esperamos estar al 100% de producción”, estimó.

El volumen de producción no es muy grande, sin embargo, la apuesta de Clavo es clara. “Apostamos por el mercado nacional porque en España no se produce la cantidad necesaria de caracoles que se consumen”. Además, quiere mantener una relación lo más próxima con el cliente. “Vamos a intentar evitar los intermediarios y a establecer una cadena de venta productor-consumidor”, recordó.

Pese a que Salamanca no es una zona donde existe una gran tradición en el consumo de caracoles “a diferencia de otras provincias de Castilla y León, como Valladolid”, sí hay otras zonas de España donde esta costumbre está arraigada. “Se consumen muchos caracoles en la zona de Levante, Cataluña y Aragón. Por ejemplo, en Lérida hay costumbre de cocinar el caracol ‘a la llauna’ (asados en las brasas). En el País Vasco, Cantabria o La Rioja, se consume el mismo tipo de caracol, de tamaño grande, pero cocinado de otra manera”, enumeró.

Un producto natural y sano

Los caracoles son una fuente natural de proteínas de alto valor biológico y sales minerales como el calcio, zinc o el hierro, manteniendo un bajo contenido en grasas. Debido a su alimentación, hace que sea un alimento indicado para personas con anemia ferropénica o personas que precisen de un aporte extraordinario de hierro.

MATERIAL MULTIMEDIA

1) Ángel Calvo explica por qué decició crear una empresa de cría de caracoles.

2) Ángel Calvo enumera las zonas de España con más tradición en el consumo de caracoles.